lunes, 1 de agosto de 2011

Viaje a Turquía. Cuaderno de viaje, 1ª Parte

Estambul y ruta por la costa turca del mar Egeo.
Del 8 al 18 de Julio 2011 a nuestro aire. Cuaderno de viaje.

Merhaba! ¡Hola! Turquía es en sí mismo un país tan grande como desconocido para la mayor parte de la gente. Estambul es sin duda la ciudad más importante y visitada de toda Turquía. Una ciudad de contrastes, de colores, de culturas diferentes, de gentes… una ciudad que te acoge con los brazos abiertos desde el mismo momento en que aterrizas. Lo he dividido en dos partes: Ésta es la 1ª, dedicada entera a Estambul. La 2ª parte, que es la siguiente entrada, trata sobre las ciudades que visitamos en la costa turca del Mar Egeo. Espero que os resulte interesante y amena la lectura, tanto para los que ya hayais viajado a Turquía como para los que estéis interesados en visitarlo proximamente. Espero que encontréis en estas dos entradas la información necesaria que buscais y que os sirva para sacaros de esas dudas que, al igual que yo, seguramente estaréis teniendo antes de montaros en el avión.


1ª PARTE: ESTAMBUL

Día 1. A las 06:35h salía nuestro avión rumbo a Madrid. Madrugón para recoger a todo el grupo e ir al aeropuerto. ¿Lo bueno? Que no hubo retraso. Donde sí que lo hubo fue en el siguiente con destino Estambul. Llegamos a Estambul con una hora de retraso. El transferman, cansado de esperarnos pero sin mala cara nos acercó al hotel, eso sí, como si estuviese en una carrera de rallies. Calles muy estrechas en el barrio de nuestro hotel. Está situado en el centro de Sultanahmet, al lado del Gran Bazar. Buena pinta, no es la habitación que habíamos visto en la página web, pero está bien. Cena en la terraza del hotel con vistas al Bósforo y a dormir que ha sido un duro viaje, madrugando mucho y llegando bastante tarde.



Día 2. Madrugamos para visitar Santa Sofía (Ayasofia) a primera hora. Nada de cola, llegar y para adentro. ¡Una verdadera pasada! Basílica católica, más tarde mezquita y en la actualidad museo. Empezada a construir por el emperador Constantino en el s. V. De base cuadrada y coronada por una enorme cúpula. No olvidéis visitar la galería del primer piso y admirar los mosaicos en las paredes, y echar un ojo a la gran cúpula central, es simplemente impresionante. Y hablando de superticiones, encuentra la columna de San Gregorio, pide un deseo, mete el dedo pulgar en el agujero y haz un círculo completo de 360º con él dentro. Si al sacarlo está húmedo se cumplirá el deseo además de darte salud... ¡Haz la prueba!


Saliendo de Santa Sofía nos paramos en la plaza entre ésta y la Mezquita Azul, donde hay unos bancos de madera y buenas vistas de los dos monumentos. Camino de la entrada de la Mezquita Azul, nos detenemos en un palacete con cúpulas muy bonito, entramos (descalzos) y el interior están las tumbas de los Sultanes y algunos familiares. Visita breve. Por la plaza del Hipódromo (antiguo anfiteatro romano), viendo los obeliscos y la fuente alemana, llegamos a la puerta principal de la Mezquita Azul.


Al igual que en Santa Sofía, tenemos suerte y no hay cola para entrar, nos quitamos los zapatos, los metemos en una bolsa que nos dan a la entrada y visitamos esta gran mezquita, denominada así por el color de los azulejos del interior. Construída por el sultán Ahmet I en el s. XVII. Seis minaretes altos y delgados que apuntan al cielo nos dan la bienvenida. Muy interesante la visita, especialmente por ser una mezquita de culto donde vimos a gente rezando en el interior. Al contrario de lo que habíamos leído por ahí, no hemos encontrado ninguna cola ni en Santa Sofía ni aquí, en la taquilla de Santa Sofía estábamos a las 9:00 de la mañana y en la Mezquita Azul un buen rato después.

Al salir caminamos hasta la Cisterna Basílica, Yerebatan Sarnıcı, que está muy cerca. Es asombrosa. Es una cisterna subterránea con capacidad para 80.000 m3. Nos recuerda a un bosque de columnas de diferentes estilos, 336 columnas en 28 hileras, Al fondo podremos admirar las dos bases de columnas con la imagen esculpida de Medusa. La luz cálida en tonos rojizos, los reflejos del agua, la música suave y el sonido de las gotas de agua al caer, hacen que se cree una atmósfera muy especial, casi mística, os la recomiendo 100%. Sentaos en el café que hay en el interior y disfrutar de un çay admirándola en silencio.


Cómo no, una primera toma de contacto con el Gran Bazar (Kapalı çarşı). Decenas de estrechas callejuelas que se cruzan entre sí con miles y miles de objetos para la venta, vendedores haciendo lo imposible por llamarte la atención y cientos de personas rodeándote en todo momento. Una experiencia importante si consigues no perderte, desde luego. Y el Bazar de las Especias, también llamado Bazar Egipcio (Mısır Çarşısı), un fabuloso laberinto de aromas y colores que funciona allí desde 1660, donde pasear entre los puestos de frutos secos, dulces turcos, especias, pastas, té, café, aceites de oliva y jabones es una experiencia inolvidable.


Y, para terminar el día y cenar tranquilamente, nos trasladamos al Barrio de Kumkapi, al sur de Sultanahmet, al lado de nuestro hotel. Típico barrio de pescadores donde el plato fuerte es, claro está, el pescado. Nosotros nos lo pasamos de largo sin darnos cuenta y llegamos hasta la orilla del mar, cenamos allá y cuando regresábamos al hotel, al otro lado de la carretera lo encontramos finalmente. Plagada de pequeños restaurantes a los dos lados de la calle, las mesas salen hasta mitad de la calle, dejando sólo un pequeño pasillo para pasear por el centro. Música folk en varios restaurantes dando ambientillo e incluso una bailarina del vientre moviendo sus caderas en otro. Muy buen ambiente, precios no excesivamente caros. Muy recomendable, lo pasareis bien.

Día 3. Nuevo día que comienza temprano visitando el Barrio de Ortaköy, al lado del Puente del Bósforo. Tomando el tranvía enfrente del hotel, nos deja al lado del Palacio Dolmabahçe y de ahí caminando llegamos a este barrio. La blanca Mezquita Büyük Mecidiye está en obras, pero detrás de sus dos estilizados minaretes divisamos la silueta del Puente Boğaziçi que con sus 1.074 metros entre sus dos pilares, conecta Europa y Asia a 64 metros de altura sobre el nivel del mar. Barrio tranquilo, con mercadillo dominical, con ambiente, abundan los cafés y bastante caros por cierto.


De regreso hacia el centro, nos detenemos en  el Palacio Dolmabahçe, residencia de los últimos sultanes otomanos. Una hora de cola, nos ponemos unas bolsas en las zapatillas y empieza la visita relámpago de 20 minutos escasos. Edificado al estilo europeo, recuerda a un Versalles, gran riqueza, sobre cargado, merece la pena entrar y echar un ojo, sobre todo a la famosísima Escalinata de Cristal, tiene la forma de una doble herradura y fue construida con cristal Baccarat, latón y caoba, y el Gran Salón, de 2.000 m2 en donde cuelga la mayor araña de cristal de Bohemia del mundo, con 4,5 toneladas de peso, un regalo de la reina Victoria. Termina la visita en los jardines con maravillosas vistas al Bósforo.


Cogiendo el Tünel, una especie de metro de sólo 500mts de longitud pero en cuesta pronunciada, llegamos a la Plaza Taksim, centro del Estambul moderno en el Barrio de Beyoglu, y de ahí cogemos la famosa Istiklal Caddesi, toda peatonal, llena a rebosar de tiendas de marca, de restaurantes, de heladerías, de tiendas de dulces… y, teniendo cuidado de no ser atropellado por el tranvía antiguo que circula por el centro, intentamos esquivar a la masa de gente que camina por ella. Sólo se ven cabezas en la lejanía, calle muy concurrida y muy animada donde no podemos dejar de visitar los callejones escondidos que hay a los lados, llenos de vida. En uno de ellos nos echamos una riquízima cerveza turca Efes acompañada de unas delicias turcas, unos pastelitos llamados baklaba y una especie de gominolas llamadas lokum, mientras escuchábamos a un grupo de música tocar folk turco en directo ¡Qué gran momento y qué buen recuerdo!


Terminando el día visitando la Torre Gálata (Galata Kulesi), una de las torres más antiguas del mundo. Desde su parte más alta se obtiene una de las mejores vistas de Estambul. La primera Torre Gálata fue construida en madera en el año 528 para servir como faro. En 1348 fue reconstruida por los genoveses con el nombre de Torre de Cristo. Durante la conquista de Constantinopla en 1453, la torre fue ocupada por el Sultán Mehmet II. Su altura, de tan sólo 61 metros, no es lo que más llama la atención de sus medidas. Lo que resulta sorprendente es el diámetro y la anchura de las paredes. El diámetro de la torre en la base es de 16,5 metros en el exterior y de 8,9 metros en el interior. Esta diferencia indica que los muros tienen una anchura de 3,7 metros en la base. Llegamos y ya estaba cerrada al público, pero había mucho ambiente en la plaza en la que se encuentra, perfectamente iluminada, muy chula. Y para finalizar cruzando el puente del mismo nombre terminamos el día.



Día 4. Hoy toca visitar el Palacio Topkapi, (Topkapı Sarayı en turco), al lado de Santa Sofía. Como siempre, tenemos suerte y no hay demasiada gente en las taquillas, no tenemos que hacer cola, casi todo grupos organizados. El Palacio Topkapi fue la residencia principal de los sultanes del imperio otomano y sede de su gobierno desde 1465 hasta 1853. La construcción del Palacio se inició en 1459 por orden del sultán Mehmet II el Conquistador, que había tomado Constantinopla (hoy Estambul) seis años antes. Está formado por varios edificios situados en torno a 4 patios a los que se accede a traves de grandes portales. Tras el establecimiento de la República turca en 1923, el Palacio de Topkapi fue renovado y transformado en museo. Como todos los grandes palacios, tiene cámaras del tesoro para exhibir el botín acumulado por el Imperio. En su interior podrás admirar el museo de Antigüedades, donde se encuentra el famoso sarcófago de Alejandro, el museo del Antiguo Oriente, el museo de la cerámica turca, el museo de Santa Irene y el museo de Arte turco e islámico, que contiene en la actualidad una magnífica colección de cerámicas, miniaturas, objetos de metal y algunas de las alfombras más antiguas del mundo. Cabe destacar la Sala de las Reliquias, donde se guardan las reliquias sagradas del Profeta Mahoma.


Sin duda la parte mas visitada del palacio es el Harem, consta de aproximadamente 300 habitaciones, 2 capillas para orar y una lavandería. Las habitaciones están destinadas a distintos usos: Habitaciones para la madre del sultán, otras más para sus esposas, otras para las concubinas y odaliscas. Dormitorios para los esclavos y eunucos. Habitaciones para las princesas y los hijos del Sultán, sus baños. Las estancias imperiales, cuartos de estudio para príncipes y princesas; habitaciones para comer y merendar; la habitación de la fruta, de la corona imperial, y las terrazas etc. Las leyendas cuentan que muchas de las concubinas y odaliscas del palacio tenían la fama de ser mujeres de gran belleza y provenían de distintos lugares. El Palacio de Topkapi es considerado como uno de las más grandes obras musulmanas de su género y hoy en día se ha convertido en uno de los monumentos más admirados de Estambul. No os lo perdáis.


Y después de salir del Topkapi, nos desplazamos al Muelle de Eminönü para hacer un crucero por el Estrecho del Bósforo. Cogiendo la línea oficial IDO, muelle 3 “Bogaz Iskelesi”, 1h30m de ida y otro tanto de vuelta, 3 horarios para ir y 3 para volver. El Bósforo, Bogaziçi en turco (Bogaz significa "estrecho"), une por un lado el mar de Mármara con el mar Negro y por otro separa los dos continentes, Asia y Europa. Es un canal de agua que tiene 31,7 km. de longitud. Su profundidad media varia entre 50 - 120 m. La parte más estrecha del Bósforo es la parte de "Rumeli Hisari" (Fortaleza Rumeli) que tiene 660 m entre las dos orillas.


La parte más ancha es la que está próxima a su unión con el mar Negro, 4.700 m. Travesía agradable si no te da todo el solaco, y donde puedes disfrutar viendo diferentes barrios de Estambul más lejanos, los dos grandes puentes que unen Europa y Asia y también otras gentes y otros pueblos existentes a todo lo largo del estrecho del Bósforo. El pueblo al que llegas, Anadolu Cavaği, no vale demasiado la pena, es pequeño y sólo hay restaurantes deseando llenar sus mesas, acabareis hasta el moño. Si disponéis de tiempo suficiente en Estambul recomiendo que lo hagáis, es interesante.



Día 5. Hoy nos vamos al Cuerno de Oro, Haliç en turco. El Cuerno de Oro es un estuario en forma de cuerno que desemboca en el Bósforo y divide la parte europea de Estambul en la ciudad vieja y la parte de Gálata. El Cuerno de Oro es uno de los mejores puertos naturales del mundo, tiene forma de cuerno y según la leyenda su nombre se debe a la cantidad de objetos de valor que los bizantinos sumergieron en sus aguas durante la conquista otomana y a las tierras fértiles que antiguamente lo rodeaban. El Cuerno de Oro tiene unos 8km de longitud y tiene 3 puentes (los cuales han sido en realidad construidos varias veces). Parte desde Eminönü y en el lado izquierdo del puente Gálata, en el muelle 6, un poco escondido del resto, hay que atravesar un aparcamiento para coches para encontrarlo.


Nos bajamos en Eyüp, la primera parada después del último puente. Un jeton nos costó el trayecto, nada más. Aquí visitamos la Mezquita del mismo nombre, construida en honor de Eyüp Ensari, el portador del estandarte del profeta Mahoma, y donde reposan sus restos. Bonita mezquita toda blanca igual que la plaza en la que se encuentra, con una fuente muy bonita en el centro. Casi no se pueden mantener los ojos abiertos de lo que refleja el sol en el suelo de mármol blanco. Mucho ambiente en la zona, con gente por todos los lados ya que es lugar importante de peregrinación para el Islam. Subiendo en el teleférico a través del cementerio de la colina, llegamos hasta el Café Pierre-Loti. Buenas vistas del Cuerno con una cerveza en la mano. Cuidado al bajar, nuestra cabina se averió y fuimos conejillos de indias, bajamos por nuestro propio peso, la gravedad nos llevó hasta abajo… ¡Qué aventura!


Hablando con un grupo de valencianos nos convencieron para visitar de regreso San Salvador in Chora. En el siglo IV, cuando se construyó la iglesia, ésta quedaba fuera de las murallas por eso se llamó "Chora" que significa" fuera de la ciudad o en el prado", más tarde, aunque la iglesia quedó dentro de las nuevas murallas de la ciudad que se construyeron por el crecimiento de ésta, su nombre no se cambió.


La iglesia actual se construyó por orden de Maria Dukas, en el siglo XI y reconstruida hacia el siglo XII por Isaac Commeno. Más tarde, Teodoro Metoquites hizo añadir el exonartex y la parakklesia (cripta) de la iglesia. La iglesia fue transformada en mezquita por orden de Atik Ali Pacha, gran visir de Bayaceto II. Se le añadió un minarete en el exterior de la iglesia y los mosaicos fueron recubiertos con una capa de cal hacia el año 1765.


El museo de Kariye es el que posee los mosaicos y frescos más hermosos del mundo bizantino. Posee los mas bellos mosaicos bizantinos del mundo. Sin duda lo son. Una verdadera maravilla del arte bizantino. La entrada no es barata pero merece la pena. Nos costó encontrarla un poco, caminando entre las callejuelas de los barrios Balat y Fener pero, sin duda de lo mejor de Estambul.

Después de visitarla regresamos al muelle de Fener y volvimos a coger el barco. Como queríamos visitar el lado asiático de Estambul, y como la última parada de nuestro barco era allí, nos dirigimos a Asia. Si lo que queréis es ver una bonita puesta de sol desde un punto privilegiado de Estambul, no dudéis en pasar al lado asiático, a Usküdar. En Harem, al borde del Bósforo, justo enfrente de la Torre de Leandro, muy chula por cierto, hay una zona habilitada con alfombras y kilims para ver tranquilamente la puesta de sol tomándote una cerveza o un té y fumando un narguile. Para volver a Sultanahmet, volvimos a tomar el barco en Usküdar hasta Eminönü y en 15 minutos escasos estamos en tierra firme de nuevo.



Día 6. Mañana de últimas compras. Dejamos Estambul para viajar a la costa turca del Mar Egeo. Como el primer día visitamos el Gran Bazar y el Bazar de las Especias de forma breve, hoy toca meternos de lleno en ellos. Mucho ambiente por sus callejuelas, hemos aprendido a regatear con los vendedores, los cuales nos torean malvadamente, pero qué risas hemos echado jajaja. A primera hora de la tarde nos trasladamos al Aeropuerto Atatürk para coger el vuelo a Denizli. Salid con tiempo suficiente hacia el aeropuerto porque el tráfico a determinadas horas es increíble.




HORARIO DE VISITAS  Y PRECIOS:               
-Santa Sofia. De 9:00 a 16:00h. Cerrado Lunes. 20 TL.
-Cisterna Basílica. De 9:00 a 18:00h. 10 TL.
-Mezquita Azul. De 9:30 a 17:30h. Entrada gratuita.
-Gran Bazar. De 9:00 a 19:00h.
-Palacio Dolmabahçe. De 9:00 a 16:00h. Cerrado Lunes y Jueves. Palacio 20 TL. Harem 15 TL.
-Torre Galata. De 9:00 a 20:00h. 10 TL.
-Bazar Egipcio. De 9:30 a 19:00h.
-Palacio Topkapi. De 9:00 a 19:00h. Cerrado Martes. Palacio 20 TL. Harem 15 TL.
-San Salvador in Chora. De 9:30 a 16:30h. Cerrado Miércoles. 15 TL.
-Crucero por el Bósforo. Salida Eminönü, Muelle 3 “Bogaz Iskelesi”. Duración: 1h30m cada trayecto. 25 TL. i/v.
            Ida: 10:35h, 12:00h y 13:35h.
            Vuelta: 15:00h, 16:15h y 17:00h.


sábado, 23 de julio de 2011

Çay (Té turco)

El té negro se ha convertido en la bebida nacional de Turquía. Esta infusión fue introducida en el país, hace 100 años solamente. Su cultivo se debió a que un agrónomo trajo semillas de té y  las plantó en Rize, una ciudad muy húmeda de este país, y a partir de ese momento se convirtió en la bebida principal del desayuno y de las comidas de los turcos.


Al té turco se le conoce como çay (se pronuncia "chai") y hay muchas maneras de prepararlo. La más sencilla es la infusión instantánea, se pone dos cucharaditas de la infusión granulada en un vaso de agua caliente, removerlo y queda listo para beber.

Otra forma de hacer un delicioso té turco tradicional es con la doble tetera llamada Çaydanlik. La de arriba es la más pequeña que sirve para hacer el té y la de abajo sirve para hervir el agua y es la que se sitúa directamente sobre el fuego; cuando el agua está hervida se vierte a la tetera pequeña que contiene el té y se rellena nuevamente el agua que se ha vertido en la parte inferior. Cuando ésta vuelva a hervir, el té de la tetera pequeña estará ya listo para servir. Se sirve primero una pequeña cantidad de té en el vaso y a continuación se echa agua de la tetera inferior hasta llenar el vaso. 


Las teteras están hechas de metal y algunas de las pequeñas superiores de porcelana. Se sirve el té muy caliente en unos típicos vasos de cristal en forma de tulipán. Se puede disfrutar un té recargado o menos denso, según la cantidad de agua caliente que se le agregue. Posteriormente se le añade azúcar.

El té en Turquía posee un sabor y aroma especial a comparación de otros tés que existen. Siempre alrededor de las oficinas o tiendas habrá una infusión fresca y una persona que lo sirve durante el día de trabajo o en reuniones familiares. Probar un buen té turco es un placer en este país, comprobadlo.

¿Quieres un çay?

miércoles, 20 de julio de 2011

Pamukkale

En esta entrada voy a hablar de Pamukkale, en Turquía. Llegamos allí el pasado día 13 de Julio por la noche y lo visitamos al día siguiente. Pamukkale quiere decir Castillo de Algodón. La naturaleza convertida en hábil arquitecto, sobre un acantilado fluvial de más de doscientos metros de altitud, se eleva este grandioso decorado surrealista que no encuentra otro igual en todo el mundo. Desde lejos, Pamukkale da la impresión de una montaña completamente nevada, pero en realidad es una colina llena de series escalonadas de cataratas fosilizadas, en constante ebullición, vivas y cristalinas. Si nos acercamos, el paisaje adquiere la dimensión de un fantástico jardín acuático, vertiéndose estanque a estanque formando inmensas caracolas de roca calcárea similares a exóticas flores de origen tropical, de una blancura azulada y de una tremenda belleza.


Los manantiales calientes que brotan constantemente del interior de sus suelos calcáreos son el origen de este prodigio y el motivo primordial del asentamiento aquí de tantas civilizaciones pasadas. En Pamukkale, el agua termal brota a una temperatura constante de 35º, vertiendo un caudal constante de 240 litros por segundo. Esta agua se utiliza para el tratamiento de distintas enfermedades. Pamukkale constituye un escenario natural, en lo alto de un altiplano que domina el fértil valle de Denizli, un mirador formado por centenares de travertinos de todos los tamaños y formas.


A solo 5 kilómetros al norte de Pamukkale, en Karahayit, el agua brota de los manantiales a 38º, extraordinariamente rica en mineral de hierro, una enorme mancha de rojo sobresale en el verde paraje que rodea el manantial. El amanecer y el atardecer son momentos únicos que solo se pueden vivir aquí, el sol cayendo tras las pequeñas cascadas, hacen que este lugar sea un verdadero paraíso.


Son cientos de personas las que allí se concentran, algunas para sanar, otras para disfrutar de las vistas y otras simplemente de paso, y esto convierte a Pamukkale en un destino muy concurrido. Cuando nos acercamos a Pamukkale, el brillo de los travertinos en las laderas, nos hacen comprobar que es un rincón único en el mundo. Sentir los travertinos duros, rugosos y a la vez cálidos en los piés durante varios minutos mientras subes y bajas la colina es una experiencia sorprendente, relajante y excitante a la vez. Todo el mundo que entra al Castillo de Algodón tiene que hacerlo obligatoriamente descalzo para preservar esta joya de la naturaleza, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1988.


En este mismo enclave, tenemos que visitar las ruinas de Hierápolis. Se trata de una villa de reposo fundada en el año 190 a.c por Eumenes II rey de Pérgamo. Próspero bajo los romanos y se hizo rica con Bizancio. Esta villa termal, a la que se venía a recuperar la salud, se convirtió en una necrópolis, un inmenso cementerio. En ésta se encuentra un gran teatro, después de pasar por una iglesia bizantina y un templo de Apolo. Aquí también fue martirizado el Apostol Felipe y tiene su tumba en lo alto de la ciudad.


Este lugar es ideal para pasar, al menos, un día entero; el paisaje es fabuloso, las aguas cálidas y deliciosas, todo tipo de alojamiento y unas maravillosas ruinas para visitar, y si aún tenemos suerte, podemos disfrutar de alguna representación en el teatro.

martes, 19 de julio de 2011

Éfeso (Turquía)

Ya estoy aquí de nuevo. Después de un pequeño paréntesis debido a mis vacaciones por tierras turcas, otra vez andamos por aquí. ¿Y qué tal en Turquía? Pues sencillamente genial. Un país musulmán (aunque digan que es laico) pero muy occidentalizado, ningún problema en andar por cualquier parte, donde musulmanes, católicos y hebreos conviven sin problemas en un mismo barrio y donde cada rincón de Estambul, por ejemplo, tiene algo interesante que mostrar. Tantas cosas... Un país con una historia de muchos siglos atrás, de muchas civilizaciones, culturas diferentes, contrastes sorprendentes, y un largo etcétera imposible de explicar al completo aquí. Os recomiendo unos días en Turquía, no sólo Estambul. Mezclaos con la gente de otras ciudades y pueblos, vereis que aparte de ser un poco cansos, son gente muy maja.


Una de las cosas que más me ha sorprendido de Turquía es una antigua ciudad griega llamada Éfeso, que seguramente os sonará. En esa ciudad, que tiene el yacimiento arqueológico más grande e importante al aire libre de toda Turquía, se situa la Casa de la Virgen María en la cual pasó los últimos años de su vida hasta su muerte, la cual visitamos, y como me ha parecido de lo más "chocante" que hemos encontrado, paso a relataros la historia de cómo se encontró esta casa y a qué se debe la devoción religiosa que despierta. Espero que os resulte interesante, para mí lo fue estar allí...

Toda la verdad sobre la casa de la Virgen en Efeso

El reportaje de Rome Reports sobre la apertura del proceso de beatificación de la monja francesa Sor Marie de Mandat-Grancey, cuando dice de ella que “descubrió la Casa de la Virgen María en Éfeso”, desliza una afirmación que, sin ser exactamente falsa, sólo aporta confusión en lo relativo a una de las grandes, y por otro lado, más modernas, reliquias del cristianismo, cual es la de la Casa de la Virgen María en la ciudad, hoy día turca, de Efeso. Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos paso a paso, que la historia lo merece.

Para empezar, se ha de decir que la versión de una Virgen María que habría vivido en Efeso una vez que su hijo desaparece de este mundo, es sólo una de las dos que sobre el tema existen en la tradición cristiana. La otra sitúa a la Virgen en Jerusalén, donde habría vivido sin solución de continuidad hasta el momento de la dormición.  


Concentrándonos en la versión que aquí nos ocupa, a saber, la de que María se habría desplazado a Efeso donde habría pasado buena parte de su vida e incluso habría terminado sus días sobre la tierra, está estrechamente relacionada, como es fácil de imaginar, con el mandato que Jesús da al apóstol San Juan (y que por cierto, sólo se recoge en el Evangelio del propio Juan) en sus momentos finales sobre la cruz, cuando le dice: “Ahí tienes a tu madre”, aclarando el evangelista que “desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa” (Jn. 19, 27).

Siendo así que, según la más consolidada tradición, San Juan dedicó lo mejor de sus días a la ciudad de Efeso, donde de hecho habría muerto sobre el año 100 al poco de terminar de escribir su Evangelio, nada más lógico que situar junto a él a la madre de Jesús, cuya protección le había encargado ni más ni menos que su propio hijo. Documentalmente hablando, dicha tradición reposa en testimonios tales como un texto de difícil interpretación del Concilio de Efeso (431), un escrito del obispo jacobita Abulpharagius del s. XIII, y la afirmación en ese sentido del Papa Benedicto XIV (1740-1758).

A partir de esta piadosa tradición, la veneración de una casa en la que habría residido María no es nada, en principio antiguo (luego veremos que, en realidad, es más antiguo de lo que creemos), y para su culminación hemos de esperar a la aparición en el s. XIX de un curioso personaje, que no es otro que la monja alemana Sor Anna Katharina Emmerick (1774-1824), beatificada en 2004, objeto de unas curiosas alucinaciones que le llevan a visionar muchos de los episodios evangélicos de una manera, por un lado, muy vívida, y por otro, extrañamente verosímiles. Aunque muchos de Vds. habrán oído hablar de esta monja, valga decir de ella que sus visiones son las inspiradoras de no pocas escenas de la extraordinaria película “La pasión” de Mel Gibson.


Las visiones de Sor Katharina Emmerick fueron llevadas a papel por el escritor alemán Clemens Brentano entre los años 1818 y 1824. Dichas visiones dieron para varios libros, uno de ellos “La amarga pasión de Nuestro Señor Jesucristo”, y otro de ellos, el que nos interesa aquí “La vida de la Virgen María”. Pues bien, en éste último, la monja alemana, -que nunca  visitó Turquía, dicho sea de paso-, hace, a partir de las visiones que tiene, una descripción de la casa en la que habría vivido María en la ciudad turca de Efeso, la cual sitúa en la falda de una montaña, cercana a un arroyuelo, con vistas a la ciudad y al mar, de piedra, planta rectangular, con un ábside y una chimenea.

Con esta descripción, los padres paúles H. Jung y Eugene Poulin organizan una expedición en 1891. Hallándose en la región de Degirmerdere y muertos de sed, preguntan a unos paisanos donde pueden encontrar algo de agua, y conducidos a un arroyuelo, se aparece ante sus atónitos ojos una casa que coincidía perfectamente con la descripción realizada por la monja alemana, y que, para colmo de las coincidencias, tiene en el ábside una estatua de la Virgen María, lo que obliga a aceptar la existencia de una tradición inveterada y probablemente ininterrumpida en el lugar. Razón por la que decíamos arriba que el culto era más antiguo de lo que se nos presenta. Analizada por los arqueólogos, se llega a la conclusión de que se trata de una edificación del s. I d.C., sobre la que en el s. IV se habría superpuesto una pequeña iglesia.
 

A partir de ahí, comienza el proceso de reconocimiento de la reliquia. En 1914, el Papa Pío X ofrece indulgencia plenaria a los peregrinos que visiten la Casa de Efeso. En 1951, apenas un año después de declarar el dogma de la Asunción de María, último de los declarados por la Iglesia, Pío XII la declara objeto de peregrinaje. Y el 26 de julio de 1967, Pablo VI se convierte en el primer Papa que la visita. Más tarde lo harán también Juan Pablo II, el 30 de noviembre de 1979, y Benedicto XVI, el 29 de noviembre de 2006.

El santuario reviste la notable particularidad de ser lugar de culto común de cristianos y musulmanes, conocida como es la devoción que éstos profesan a la Virgen María. Por cierto, que existe entre los turcos musulmanes la tradición de peregrinar a la Casa de María justamente el 15 de agosto, fecha en la que, como se sabe, los cristianos celebramos Asunción de María.

Más adelante os relataré el día que pasamos en la Montaña de Algodón de Pamukkale.

jueves, 7 de julio de 2011

Destino: Turquía


Próxima parada: Turquía. 11 días visitando Estambul, Pamukkale, Afrodisias, Marmaris, Bodrum, Kusadasi, Éfeso y Izmir, es decir, Estambul y la costa turca del Mar Egeo. Así que ya sabeis, no habrá entradas estos días, hasta el día 19 por lo menos, vacaciones totales. Qué paseis buenas vacaciones, buenas fiestas y que disfruteis a tope de todo lo que esteis haciendo o vayais a hacer.

¡Hasta la vuelta!